Creación y evolución 2018-03-27T14:06:24+00:00

Creación y evolución

El Fondo Andino de Reservas (FAR) se creó en 1978 como un Acuerdo de Financiamiento Regional (AFR), en respuesta a la necesidad de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela de contar con una institución financiera propia, que permitiera afrontar los problemas derivados de los desequilibrios del sector externo de sus economías y facilitara el proceso de integración regional. Se constituyó en el segundo AFR más antiguo del mundo.

En 1989, partiendo de las bases firmes de un organismo en pleno funcionamiento, el FAR se transformó en el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) ante la iniciativa de los países andinos de ampliar el FAR a toda América Latina. Es así como Costa Rica, Uruguay y Paraguay adhirieron como países miembros del FLAR en 2000, 2009 y 2015, respectivamente.

Sus objetivos son:

  1. Acudir en apoyo de las balanzas de pagos de los países miembros, otorgando créditos o garantizando préstamos de terceros.
  2. Mejorar las condiciones de inversión de las reservas internacionales efectuadas por los países miembros.
  3. Contribuir a la armonización de las políticas cambiarias, monetarias y financieras de los países miembros.​

El FLAR es un organismo único en su género en el ámbito regional y ha sido un paso importante hacia la mayor estabilidad macroeconómica e integración regional. A la fecha ha otorgado más de 50 créditos, y durante algunos episodios históricos, proporcionó más préstamos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) a sus países miembros. En casos extremos, el FLAR facilitó el retorno a los mercados internacionales de algunos de sus países miembros.

El FLAR ha evolucionado desde una estructura de pool de reservas hacia una estructura de intermediario financiero regional. Tiene acceso a su propio capital pagado y a los mercados financieros internacionales para incrementar sus fondos. Adicionalmente, el FLAR recibe depósitos de los bancos centrales, instituciones oficiales y entidades multilaterales de la región, tanto de países miembros como no miembros.

El FLAR es un ejemplo de institución creíble y de buen funcionamiento, con un historial exitoso de más de 39 años, como lo corrobora el hecho de que es el emisor con más alto rating de América Latina. Su única sede se encuentra en Bogotá, Colombia, como se estableció en el Acuerdo Constitutivo de 1978.

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